lunes, 27 de mayo de 2013
Cruelmente maravilloso
El destino puede ser tan bello como la armonía de una playa al amanecer o tan cruel como sentir ahogarte sin llegar a morir. Pero él solo no es nada. Somos nosotros quien le damos un significado, y un grado a ese significado. ¿Y es una suerte poder darle el máximo grado? "Si, por supuesto, es una maravilla" hubiera respondido antes. Pero hoy día no estoy seguro. Porque conlleva sentir ambos extremos. Ambos te atrapan y de uno no quieres salir nunca, te llena de vida, de paz y de un agradable sentido a todo y cualquier día te lo arrebatan sin que puedas evitarlo. Del otro quieres escapar siempre y no puedes, te quita el sentido a todo, te tortura mientras cada día te quita la vida. Ambos extremos hacen del opuesto tu enemigo, y del término medio, que un día creíste un infortunio de la gente no tan pasional, un salvavidas colgado en la pared que observas a bordo del mejor yate del mundo o desde el mar que te hunde en tus propias lágrimas.
sábado, 11 de mayo de 2013
Un regalo del destino
Qué difícil resulta empezar a
escribir a una hoja en blanco Lara... y no es porque no se me ocurra
qué decir si no todo lo contrario: veo tu foto y me vienen muchas
cosas a la cabeza y claro, no sé cómo empezar. Así que me
concentro mirándote y en segundos me meto profundamente en esos ojos
de esmeralda. Comienza el viaje en tu mar de ensueño y no sé a
dónde voy... y eso es lo que más me gusta: perderme, contigo. Por
un momento me hallo libre y siento que navegando juntos no hay límite
que valga. Te oigo como las sirenas de aquella famosa fábula, que
susurraban a Ulises adentrarse mar adentro, más yo no estoy
amarrado, yo dirijo el timón y tú pones el viento en las velas.
Déjame vivir este sueño que describo. Infantil tal vez, sincero
desde luego. “Sólo” te pido una vuelta al mundo. Imagino unas
tardes tranquilas respirando paz, al tiempo que saboreo después la
emoción de la noche que se cierne y nos acelera el corazón. Debe
ser especial el brillo lunar acariciando tu piel y un regalo para los
ojos que te anhelan y contemplan, sin duda. Un premio también que de
algún modo disfruto ahora mismo. Porque desde el primer momento has
exprimido sin quererlo mi imaginación y es increíble que en pocos
días te hayas ganado mi confianza y mi aprecio. Rasgaste una brecha
en mi caparazón y vertiste dentro no sé qué, pero es algo dulce,
reconfortante e inspirador, parecido a una “droga dura” como me
decías ser, y yo te doy en parte la razón, con la diferencia de que
no dejas un regusto amargo ni resaca alguna... pero sí que creas
adicción, sí que tienes el poder de cambiar mi estado de ánimo e
incluso de hacerme alucinar, aunque sea divagando y soñando con
viajes a tu lado. ¡Qué fácil y grato es volar contigo!
No temas, sé que tenemos mundos diferentes y sé que hay una linea invisible que nunca traspasaremos, ni es mi intención. Pero ahí, en ese punto donde se tocan, esa mágica realidad alternativa en la que me sumerges, ahí te esperaré, siempre que quieras.
Con cariño para ti, mi musa.
No temas, sé que tenemos mundos diferentes y sé que hay una linea invisible que nunca traspasaremos, ni es mi intención. Pero ahí, en ese punto donde se tocan, esa mágica realidad alternativa en la que me sumerges, ahí te esperaré, siempre que quieras.
Con cariño para ti, mi musa.
jueves, 2 de mayo de 2013
Vidas paralelas
Un cigarro de contrabando Lucky Strike se consume en mi mano dando botes según tecleo. "Golpe de suerte", qué ironía. Lo apago y estrujo, destrozando lo que queda de él sobre los restos de sus iguales. De fondo, la TV sin volumen muestra imágenes de locura. Las noticias. Reflexiono. Silencio que transmite lo mismo: silencio ante tanta injusticia. El grito más alto no es más que eso para quien no quiere oír. Profundizo. Parece que la ironía está en todas partes, que el destino es un sarcástico y un cabrón. Y mientras pasan los minutos, me doy cuenta de que se me está yendo el día y no he estudiado. El tiempo... no hay cosa más relativa. Lo único que sé es que él jamás se detiene. Pero nosotros sí. Lo hago cada día, cada hora. Sin embargo, cuando "paro" he vivido mucho más tiempo imaginariamente que el real. Siempre le saco una grandísima ventaja. Ahora mismo acabo de hacerlo, mientras escribo esto me he imaginado en un parque pensando, imaginando otra vida en otro lugar más cálido y ahí en ese pensamiento he pasado quizá una vida entera. Como en una isla, con su modo de vida, con mi lucha para sobrevivir, las tormentas y las hogueras que me calientan el cuerpo y el alma. He pasado años ahí, solamente en cinco minutos. Pero lo olvido o lo intento, porque si no, me volvería loco, aunque siempre quedan restos. Y esos restos se quedan en mí, solo en mí.
Hace no mucho leí, aunque ya lo sabía, que la calidad de un recuerdo (lo que perdura y la fidelidad a cómo fué en realidad) es proporcional a la carga emocional que uno tenía cuando sucedió. Doy fé. Creo además que eso sucede también con la imaginación. Tan relativo es el tiempo... dedicas a una persona diez minutos hablando. Y en secreto le has dedicado una vida. O muchas vidas. Que no son reales, pero estoy seguro que todo ese "tiempo" imaginario queda dentro de uno mismo. Nunca será descubierto, ni disfrutado, no será compartido, pero ahí está. Eso sí, el tiempo de verdad sigue adelante, por mucha ventaja que pueda sacarle, él continúa y de vez en cuando me doy cuenta de que han pasado meses y años, y quizá haya quien me recuerde solo por los momentos; y a mí a veces me gustaría decir "te dediqué muchas vidas". [Ben/Mal]dita imaginación, [ben/mal]dita memoria.
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