sábado, 11 de mayo de 2013

Un regalo del destino



Qué difícil resulta empezar a escribir a una hoja en blanco Lara... y no es porque no se me ocurra qué decir si no todo lo contrario: veo tu foto y me vienen muchas cosas a la cabeza y claro, no sé cómo empezar. Así que me concentro mirándote y en segundos me meto profundamente en esos ojos de esmeralda. Comienza el viaje en tu mar de ensueño y no sé a dónde voy... y eso es lo que más me gusta: perderme, contigo. Por un momento me hallo libre y siento que navegando juntos no hay límite que valga. Te oigo como las sirenas de aquella famosa fábula, que susurraban a Ulises adentrarse mar adentro, más yo no estoy amarrado, yo dirijo el timón y tú pones el viento en las velas. Déjame vivir este sueño que describo. Infantil tal vez, sincero desde luego. “Sólo” te pido una vuelta al mundo. Imagino unas tardes tranquilas respirando paz, al tiempo que saboreo después la emoción de la noche que se cierne y nos acelera el corazón. Debe ser especial el brillo lunar acariciando tu piel y un regalo para los ojos que te anhelan y contemplan, sin duda. Un premio también que de algún modo disfruto ahora mismo. Porque desde el primer momento has exprimido sin quererlo mi imaginación y es increíble que en pocos días te hayas ganado mi confianza y mi aprecio. Rasgaste una brecha en mi caparazón y vertiste dentro no sé qué, pero es algo dulce, reconfortante e inspirador, parecido a una “droga dura” como me decías ser, y yo te doy en parte la razón, con la diferencia de que no dejas un regusto amargo ni resaca alguna... pero sí que creas adicción, sí que tienes el poder de cambiar mi estado de ánimo e incluso de hacerme alucinar, aunque sea divagando y soñando con viajes a tu lado. ¡Qué fácil y grato es volar contigo!

No temas, sé que tenemos mundos diferentes y sé que hay una linea invisible que nunca traspasaremos, ni es mi intención. Pero ahí, en ese punto donde se tocan, esa mágica realidad alternativa en la que me sumerges, ahí te esperaré, siempre que quieras.

Con cariño para ti, mi musa.

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