Dicen que decidir nos hará libres. Pero no va a ser ese el titular de esta entrada porque sinceramente no estoy seguro. Siempre depende de la decisión que tomemos, aunque si que es cierto que la sensación de tener que tomar una decisión y no hacer nada es una prisión que va royendo nuestro ánimo. Estoy harto y cansado de que todo sea tan complicado. Harto y cansado de no saber si no veo las cosas con claridad o si al contrario las veo tan claras que me niego a reconocerlo. Harto y cansado de que mi elenco de decisiones esté basado en situaciones negativas. Quiero elegir lo que me haga feliz, no aquello que considere que me haga menos infeliz. ¿Cómo he llegado a ésto? ¿Es acaso no haber tomado una determinación a tiempo?. Estaba tomada pero algo tuvo que echarme atrás y me pregunto si ahora estoy pagando las consecuencias de agarrarme a clavos ardiendo. Soy yo quien pone a menudo el brillo de esa luz al final del túnel. Maldigo el día que mis pupilas dejaron de ser automáticas, pues soy quien las dilata a propósito para ver más luz donde no la hay, donde ni siquiera sé si existe. ¿O sí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario