miércoles, 16 de enero de 2013

Quien ama sabiendo porque ama, no ama

Esta reflexión la escribi hace ya tiempo, pero me da la gana de copiarla aquí. Tal vez porque sí, tal vez porque es mi forma de querer y en lo que pienso mucho ultimamente.

"El alquimista conocía la leyenda de Narciso, un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día se cayó dentro del lago y se murió ahogado. En el lugar donde cayó nació una flor, a la que llamaron narciso.
Pero no era así como Oscar Wilde acababa la historia.
Él decía que, cuando Narciso ...murió, llegaron las Oréades -diosas del bosque- y vieron el lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.
- ¿por qué lloras?- le preguntaron las Oréades.
- Lloro por Narciso - repuso el lago.
- ¡Ah, no nos asombra que llores por Narciso! - prosiguieron ellas-. Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
- ¿Pero narciso era bello? - preguntó el lago.
- ¿Quién si no tú podría saberlo? - respondieron sorprendidas las Oréades-. En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.

El lago permaneció en silencio unos instantes. Finalmente dijo:
- Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello.
>> Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza." El Alquimista, Paulo Coelho.

Esta corta historia me hace pensar: ¿cuántos creen quererse de verdad y en realidad solo quieren lo que las demás personas les aportan? Por desgracia es algo muy humano.
Querer de verdad es querer antes a alguien por quien es y solo después por lo que te aporta y acabar descubriendo que esto, lo que te aporta, por querer su alma, es mucho más que lo que hace por ti. Y solo podrás pagárselo de verdad, cuando aprendas a dar sin intención de recibir, cuando enseñes a esa persona a ver su propia alma impresa en tu alegría, cuando y solo entonces, comprenda que le quieres por quien es, cuando y solo entonces, te quiera por quien eres.

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