domingo, 9 de junio de 2013
El reflejo alternativo
Me gustó mirar la puesta en el reflejo más que directamente. Una luz más tenue, presa de otra realidad. Si te fijas, mientras desde el mundo el Sol baja, en el reflejo se aleja. Me gustó pensar que el reflejo daba otra opción, que podía dejar de alejarse si lo deseaba con mucha fuerza, pensando que no era ya un espejo si no una ventana a otra puesta de Sol, diferente, más bella, más duradera y única. Disfruté egoístamente de contemplar una puesta mejor que las demás, que solo veía yo, y de repente me vi contigo ahí, en ese reflejo, mirando una puesta solar eterna, que no se aleja, que no desaparece, irrepetible y solo nuestra. Y fuera ya era de noche sin estrellas ni Luna. La oscuridad hirió de muerte a la luz, arrebatando el color a su vida y entre el negro absoluto aun dos puntos brillaban. Era el reflejo incrustado en mis ojos de la luz que no emanaba de lo que ahora era un amanecer, si no de ti.
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